[Intro] Una mesa. Siete sillas ocupadas. Un cuaderno cuadriculado. [Verse 1] Mirela necesita una rampa, Teresa un baño donde girar. Tomás ofrece madera seca, pero alguien tendrá que lijar. No hablamos de salvar el pueblo, ni de volver al tiempo de atrás. Hablamos de costes, turnos, facturas, de quién abre y quién cerrará. [Chorus] La lista sobre la mesa no parece una revolución. Tiene tornillos, plazos y nombres, una contraseña y calefacción. El futuro empieza con una promesa: una fecha y una responsabilidad. [Verse 2] Primera fase: limpiar la sala. Segunda fase: electricidad. Tercera: cuatro puestos de trabajo, una biblioteca y actividad. Mateo dibuja dos enchufes junto al rincón para estudiar. Tomás pregunta si los domingos habrá un lugar donde conversar. [Chorus] La lista sobre la mesa no parece una revolución. Tiene tornillos, plazos y nombres, una contraseña y calefacción. El futuro empieza con una promesa: una fecha y una responsabilidad. [Instrumental Break] [Verse 3] Faltan seis mil para el tejado, sobran dudas en la reunión. Clara ofrece vender el coche; Pilar le dice: «Eso no es solución». En la última línea del cuaderno, Julián escribe sin decorar: «Abrir la casa del concejo el primer sábado del mes de abril». [Bridge] Puede que nadie venga en abril, puede que el plan tarde en cuajar. Pero hay ocho manos con martillos y eso ya alcanza para empezar. [Final Chorus] La lista sobre la mesa no promete repoblar. Promete abrir una puerta concreta y mantenerla abierta de verdad. La lista sobre la mesa pasa de mano en mano al final. El futuro empieza muy pequeño, pero empieza si alguien trabaja. [Outro] Clara firma una tarea: «Coordinar red y grabación». No firma como propietaria. Firma como parte de la reunión.